Los casos publicados son muy distintos: un operador de carga colombiano y un operador de última milla de Estados Unidos.
Lo que enfrentan estas empresas
Las empresas logísticas viven entre plataformas. El operador de carga del primer caso trabaja sobre la plataforma de un tercero que liquida su remuneración, así que llevar bien las cuentas de cada guía por cliente es el negocio. Su operación corría sobre una aplicación web de más de veinte años, con cientos de miles de guías en una sola base de datos y un cierre quincenal armado en una hoja de cálculo con macros. Cada día alguien volvía a digitar datos que ya existían en esa plataforma.
El operador de última milla enfrentaba la misma fragmentación en menor escala. Cada día armaba a mano la hoja de despacho, conductor por conductor y ruta por ruta, desde un portal de marketplace, un programador de turnos y un sistema de flota que no se hablaban.
Lo que KINTO construye
Para el operador de carga, KINTO rescató el sistema viejo y construyó un ERP agéntico con ingesta automática, historial completo, un motor financiero, una herramienta de etiquetado para impresoras de stickers y un sitio público. El principio guía fue autónomo por defecto, humano por excepción. Se cargaron cientos de miles de guías históricas, más de una década, y el caso midió ahorros de flete de cerca de 29 a 50%, según el tonelaje, por una regla de carga semigranel.
Para el operador de última milla, KINTO co-desarrolló un tablero de despacho que concilia las plataformas y propone asignaciones, con el cumplimiento tratado como diseño: sin técnicas de evasión, sin actuar en nombre del marketplace y con datos mínimos de conductores.
Lo que muestran los casos y lo que no
El caso de carga tiene la evidencia más fuerte: seis meses al centavo en todas las guías compartidas. El de última milla es un piloto. Se analizó cerca de una decena de competidores y ninguno integraba el programador de turnos ni la flota, pero el piloto perdió el acceso a las plataformas del operador y la monetización sigue sin decidirse.
Cómo empezó el trabajo en cada caso
En ambos casos el primer entregable fue comprensión, no código. Para el operador de carga, KINTO auditó el sistema heredado, convirtió reuniones grabadas en una lista priorizada verificada contra el código, documentó los límites reales de esa plataforma y validó guía por guía y no por totales. La señal de negocio ya se veía en los datos: clientes de alto valor habían dejado de despachar sin que nadie lo notara.
Para el operador de última milla, KINTO sintetizó semanas de notas de voz y mensajes entre los socios, transcritas de forma local, mapeó cada plataforma sección por sección con hechos verificados en vivo y corrió un análisis competitivo y de cumplimiento. Las reuniones largas se volvieron un tablero de tareas. El resultado fue una definición de producto que el operador podía probar antes de construir nada.
Para seguir
El método de ERP está en ERP agéntico. El rescate del sistema viejo está en migraciones y rescate.